El Maestro enseña los domingos – 27/07/2014

192014Jesús dijo a la multitud: 
El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo. 
El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.” 
El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. 
Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve. 
Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes. ¿Comprendieron todo esto?”. “Sí”, le respondieron. Entonces agregó: “Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo”. Mateo 13,44-52.

 

Es evidente que, como los domingos anteriores, Jesús nos quiere acercar parte de lo divino, lo que es promesa, consuelo y esperanza para nosotros.
Intenta, desde diversas imágenes y parábolas, mostrarnos aquello que ÉL considera importante y necesario para nosotros… el Reino.
Es claro que en todo Reino gobierna un Rey y que el lugar donde ese Reino existe nos habla de si mismo y de ese Rey… asociar un Reino y un Rey al cielo nos conecta con lo divino, lo bueno, lo puro y lo eterno.

¿Y nosotros? ¿Y los maestros? ¿Y los que vivimos en lo terrenal? ¡Podemos pensar que el cielo, el Reino y su Rey nos quedan lejos!

Querido amigo docente, Jesús, este Maestro de cada domingo, tiene algo más para dejarnos, un Reino cercano, que vive en el corazón de cada uno de nosotros. Un Reino que existe en nuestro interior donde a Él le gustaría gobernar y ser TU REY, no para someterte o esclavizarte, sino para liberarte.

Su Reino trae en nosotros la Paz, esa que viene desde la confianza del que se siente amado y acompañado.

Su Reino trae en nosotros la Esperanza, esa que no mira nuestros resultados sino nuestros intentos, buscando poner en nosotros la fuerza para volver a empezar.

Su Reino trae en nosotros la Fe, esa que nos permite confiar y esperar; creer y compartir.

Su Reino trae en nosotros la Vida, esa que no calcula, no limita o detiene; sino aquella que levanta, libera y despliega.

Su Reino trae en nosotros al Hermano, ese que me saca de mi mismo y me permite descubrirlo, sabiendo que mi Reino se hace pleno en su vida.

El Reino de los Cielo se parece a vos, a mi y cada uno de los que tenés al lado, a tus alumnos, a tus compañeros, a tus directivos y a tu congregación. El Reino de los Cielos existe en cada una de nuestras vidas y  en lo que Jesús va haciendo en ellas.
En lo personal, el Reino de los Cielos lo vivo desde nuestra Fraternidad Raboni, ya que desde ella Dios hizo de mi algo mejor en cada uno de los lugares donde vivo.

Te propongo preguntarte… ¿Dónde está tu Reino? ¿Dónde existe? ¿Cuando, en que lugar, el Cielo, tu Rey y vos se hacen Reino?

Fraternidad Raboni

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