El Maestro enseña los domingos – 03/08/2014

202014La primera multiplicación de los panes
 Al enterarse de eso, Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para estar a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie. Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, curó a los enfermos.  Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: «Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos». Pero Jesús les dijo: No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos». Ellos respondieron: «Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados». «Tráiganmelos aquí», les dijo.  Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud. Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas.  Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

“y, compadeciéndose…”

Si debiéramos definir de algún modo las características de la práctica de Jesús diríamos sin temor a equivocarnos que se trata de una praxis compasiva.

Práctica que comienza no en discursos grandilocuentes ni gestos ampulosos sino en un “alejamiento al desierto para estar a solas”. La compasión de Jesús nace y se fortalece en esta experiencia de soledad e interioridad porque su compadecerse no es una postura sino una opción de vida que nace de su profunda identificación con el Padre. Jesús se aleja, toma distancia, no quiere perder su eje, no quiere negociar un cargo ni ser el candidato de todos. El quiere ser el Profeta del Reino,  el no quiere dejar nunca de ser quien es: Hijo de Dios, Señor y Maestro.

No necesita mucho tiempo, tampoco ese alejamiento implica el abandono y la indiferencia de los que lo buscan ya que enseguida percibe la necesidad de esta “muchedumbre”. He ahí el primer milagro que se relata en este texto: Jesús no ve en esta muchedumbre una masa impersonal, ve hombres, mujeres, niños, jóvenes con necesidad de un alimento que va mucho más allá del pan.

Dos rasgos claves para que nuestra práctica sea compasiva: Volver al desierto en el que se sembró nuestro llamado para no perder el eje y dejar de ver muchedumbres uniformes para empezar a mirar a cada uno por lo que es, necesita y tiene para dar.

Jesús practica la compasión no como una actividad solidaria, Jesús practica la compasión porque El es todo compasión. Porque anuncia, cree y transmite una experiencia de un Dios que es todo compasión. Y ser compasivo no es necesariamente darle al otro algo que usará para saciar su necesidad momentánea y nada más. Ser compasivo a la manera de Jesús es posibilitar que el otro, el alumno, mire hacia “sus alforjas”, encuentre “los panes y los pescados” que tiene y los ponga en el medio de todos para que se multipliquen y puedan saciar a todos. La compasión de Jesús es milagrosa porque hace posible el compartir. Nadie más generoso que un pobre, porque tiene la experiencia de lo que significa la necesidad. Por eso toda práctica compasiva nace necesariamente de un corazón pobre, de un corazón que no se siente dueño de nada, que no busca lugares para perpetuarse, ni anhela manejar la vida de los otros como si le fuera propia.

Ser compasivo también es mirar hacia lo profundo de la necesidad y no contentarse con atender lo superficial. Ser compasivo no es dar una limosna, tampoco se reduce a una “campaña solidaria” o a un “gesto misionero”… ser compasivo abordar una situación de dolor y carencia y hacer todo lo posible por cambiar de raíz lo que provoca ese dolor.

“No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos”…He ahí la invitación y la propuesta de Jesús para nosotros en esta segunda parte del año. No hace falta que alguien busque afuera lo que puede tener dentro. Para esto deberíamos sacar la mirada de la muchedumbre y empezar a ponerla en el corazón de cada hermano/alumno para que redescubra sus panes y sus pescados, los ponga en medio de todos y pueda hacerse el milagro de la multiplicación de los dones y talentos que fueron sembrados desde el origen en cada uno.

Fraternidad Raboni

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