Inicio > La Palabra > El Maestro enseña los domingos – 14/12/2014

El Maestro enseña los domingos – 14/12/2014

392014

Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.
Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. El no era la luz, sino el testigo de la luz.
Este es el testimonio que dio Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén, para preguntarle: “¿Quién eres tú?”.  El confesó y no lo ocultó, sino que dijo claramente: “Yo no soy el Mesías”.
“¿Quién eres, entonces?”, le preguntaron: “¿Eres Elías?”. Juan dijo: “No”. “¿Eres el Profeta?”. “Tampoco”, respondió.
Ellos insistieron: “¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?”.  Y él les dijo: “Yo soy una voz que grita en el desierto: Allanen el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías”.
Algunos de los enviados eran fariseos, y volvieron a preguntarle: “¿Por qué bautizas, entonces, si tu no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?”. Juan respondió: “Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay alguien al que ustedes no conocen: él viene después de mí, y yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia”.
Todo esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba. Jn. 1,6-8.19-28

 

“Ser o no ser”

Con esta frase pronunciada por Hamlet en la famosa obra de William Shakespeare,  titulamos este comentario sobre el texto bíblico en el que san Juan se refiere a Juan el Bautista y su misión.  Se presenta a este último como “testigo de la luz”.   Se evidencia en el hijo de Isabel una marcada conciencia de realidad, una identidad asumida con madurez y valentía.  Juan tiene muy claro quién es y quién no es.

Acepta y anuncia que él no es “la luz”, tampoco el mesías, ni Elías, ni el profeta.  Se presenta como testigo, como una voz que grita en el desierto, como alguien que no es digno de desatar la correa de las sandalias de este Dios que se hace hombre.

Sabe perfectamente que no es el protagonista de la historia de la salvación pero asume con compromiso y sin excusas que su rol es importante, valioso, necesario.

Desde una lectura pedagógica, este texto nos invita a los docentes a asumir nuestra misión.   Estamos llamados a ser testigos de la existencia de Dios y de todo lo que el Señor puede hacer  en nuestras vidas y en las de nuestros alumnos si le damos lugar.  Los maestros y las escuelas debemos asimilar nuestra identidad como preparadores del camino del Señor.  Él quiere nacer en el corazón de cada hombre y en el seno de cada comunidad educativa.  Debemos corrernos de los protagonismos, del exitismo, del endiosamiento de las cosas y las personas para dar relevancia al Señor.

Tenemos mucho que aprender de la sencillez y la austeridad con la que Juan cumple su misión.  También tenemos mucho que aprender de su constancia, su coherencia y su compromiso.

Abramos caminos nuevos, construyamos puentes, generemos espacios para que Jesús pueda transformar la vida de nuestras escuelas.  Hagamos lugar para que irrumpa el milagro!!!

Para que puedan seguir rumiando esta reflexión, les acercamos la letra de una canción que puede ayudar a interiorizar el mensaje:

 

Ser o no ser

Quien se las juega hoy con todas las de perderla?
Sin embargo se aferra y no la va a soltar.
Es toda su ilusión, por eso misma le aterra
no volver a escucharla ni a cruzarla en el bar.

Y ahora le toca a él tomar carrera y soltarse,
ir quebrando paredes, ir quemando su gas.
Que desesperación, querer salir y aguantarse
si no planta su fuerza, no hay quien puede llegar.

Vale la pena hoy que se reviente su cuerda,
que se trague su ego, que se anime a saltar.
Una buena razón para seguir y que muerda,
lo mas dulce que hoy digo, que se pueda encontrar.

Y ahora le toca a él tomar carrera y soltarse,
ir quebrando paredes, ir quemando su gas.
Que desesperación, querer salir y aguantarse
si no planta su fuerza, no hay quien puede llegar.

Como la lleva hoy y la persigue aunque duela,
sabe como quererla y lo intenta mejor.
Con toda su atención quiere escuchar y entenderla,
ir buscando su huella aprender del peor.

Y ahora le toca a él tomar carrera y soltarse,
ir quebrando paredes, ir quemando su gas.
Que desesperación, querer salir y aguantarse
si no planta su fuerza, no hay quien puede llegar.

                                            (La Vela Puerca)

Anuncios
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: