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El Maestro enseña los domingos – 10/05/2015

102015Jesús dijo a sus discípulos:
«Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor.
Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.»
Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado.
No hay amor más grande que dar la vida por los amigos.
Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.
Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.
No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá.
Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.» Jn. 15,9-17 

Desde este texto evangélico podemos analizar, entre otras cosas, los climas institucionales. ¿Cómo es el “ambiente” de nuestra escuela? ¿Qué expresamos? ¿Qué capacidad receptiva tenemos? ¿Cómo nos tratamos? ¿Cómo está nuestro nivel de escucha? ¿Cómo leemos la realidad escolar, barrial, social?

Por nuestras prioridades y objetivos, ¿A qué nos parecemos más? A una empresa? A una familia? A un equipo de profesionales? A un club de fútbol? A un ring? Un teatro? Un circo? Un terreno baldío?  A un campo con varias “quintas”?…

Jesús nos acerca algunos criterios para la observación, reflexión y planificación de mejoras en relación a esto:

 

  • Permanezcan en mi amor: “Permanecer” es estar un lugar durante un tiempo, perseverar, seguir, no cambiar de sitio a cada momento, ser constante en las opciones.

Esforcémonos en ser perseverantes en la búsqueda en la cercanía al Amor de Dios. Que solo desde su infinita misericordia salgamos al encuentro de quienes nos rodean.

 

  • Mi alegría esté en ustedes y su alegría sea completa: Lo que manifestamos habla de nuestro interior.  El   Papa Francisco nos dice: “Mostremos la alegría de ser hijos de Dios”.   La alegría es signo de la conciencia de la resurrección.  Si una institución se aferra a lo terrenal y coyuntural olvidando lo trascendente, pierde su eje.  Don Bosco proclamaba: “Nuestra Santidad consiste en estar siempre alegres”.  Pidamos la gracia de ser comunidades que irradien una profunda alegría.

 

  • Ámense los unos a los otros: El amor se manifiesta en gestos audaces, osados, jugados, pero también en pequeños detalles, delicadezas, gentilezas, que hablan de la mirada puesta en el otro, de la valoración, el cuidado, la protección.

 

El Maestro, en su Palabra, nos da estas tres claves para  mirarnos, termómetros con los que podemos medir  nuestro estado institucional.  Pero las instituciones están conformadas por personas.  Solo puede haber opciones de cambios si nos comprometemos y nos involucramos.

Pidamos al Espíritu Santo que nos ilumine para ver con claridad, nos fortalezca para tomar sabias decisiones y nos impulse a concretar nuestras buenas inspiraciones.

Fraternidad Raboni

 

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