El Maestro enseña los domingos – 26/07/2015

212015Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades. 
Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía curando a los enfermos. 
Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. 
Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos. 
Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: “¿Dónde compraremos pan para darles de comer?”. 
El decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer. 
Felipe le respondió: “Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan”. 
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: 
“Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?”. 
Jesús le respondió: “Háganlos sentar”. Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran uno cinco mil hombres. 
Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron. 
Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: “Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada”. 
Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada. 
Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: “Este es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo”. 
Jesús, sabiendo que querían apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña.  Juan 6,1-15.

Estimados amigos, frente a lo que hoy nos presenta el Evangelio, nuestra Fraternidad ya lleva escritas varias publicaciones; desde ellas intentamos dejar distintas miradas o reflexiones sobre el mensaje que la vida de Jesús nos quiere trasmitir a la tarea docente.

Compartimos con ustedes algunas de ellas:

Ser compasivo a la manera de Jesús es posibilitar que el otro, el alumno, mire hacia “sus alforjas”, encuentre “los panes y los pescados” que tiene y los ponga en el medio de todos para que se multipliquen y puedan saciar a todos. La compasión de Jesús es milagrosa porque hace posible el compartir.
Ser compasivo también es mirar hacia lo profundo de la necesidad y no contentarse con atender lo superficial. Ser compasivo no es dar una limosna, tampoco se reduce a una “campaña solidaria” o a un “gesto misionero”… ser compasivo abordar una situación de dolor y carencia y hacer todo lo posible por cambiar de raíz lo que provoca ese dolor.  (https://fraternidadraboni.wordpress.com/2014/08/03/el-maestro-ensena-los-domingos-03082014/)

Que bueno sería que seamos docentes que nos animemos  a mirar al cielo.  Que dejemos de poner la mirada en nosotros mismos, en nuestra trayectoria formativa, en nuestras propias fuerzas o posibilidades para abrirnos al milagro. Que podamos poner nuestra confianza en Dios y en la certeza de que para Él no hay nada imposible.  Que tengamos conciencia de que la ausencia de Dios y  de sentido, los grandes vacíos de la vida, no se colman con nada que nosotros podamos hacer.

Todo lo que puede hacer Dios si lo dejamos, si lo invocamos, si le damos su lugar.

(https://fraternidadraboni.wordpress.com/2013/06/01/273/)

Tal vez muchos de los que rodeaban a Jesús tenían alimentos para compartir pero ese miedo a “perder sus bienes” los hizo cerrar sus bolsas. ¿A qué le tenemos miedo en el marco de nuestra tarea docente? ¿A qué nos hemos aferrado como posesión? . Es pobre el maestro que puede liberarse del peso de las expectativas de los otros, que puede liberar a sus alumnos para que puedan ser lo que deban y quieran ser. ¿Cuál es el paso de libertad que me siento invitado a dar? ¿Qué voces, qué miradas, qué gestos me poseen y dominan al punto de clausurar mi vida y mis sueños? (https://fraternidadraboni.wordpress.com/2012/07/31/el-maestro-ensena-los-domingos-29072012/)

Compasión, confianza y generosidad… algunos de los mensajes que hoy quisimos compartir con vos. Seguramente, si te tomás el tiempo y te encontrás con estas publicaciones, otros mensajes aparecerán para tu vida y tu tarea.
Es el milagro de la multiplicación…

  • Compartir lo con ustedes aquello que nos cambió la vida,
  • Ofrecerles lo que recibimos e hizo de nosotros Docentes distintos,
  • Contarles como, día a día, intentamos acercar nuestra vida y nuestra tarea a lo que el Evangelio nos propone,
  • Mirar al cielo y dejar que sea Jesús el que oriente nuestra vida.

Ayudanos a que la Palabra de Dios se multiplique en estos nuevos espacios de comunicación, que pase de persona a persona desde cualquier medio con el que dispongas, convertite en ese niño que ofrece lo que tiene para que otros vivan.

Fraternidad Raboni

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