El Maestro enseña los domingos – 20/03/2016

28 Dicho esto, Jesús pasó adelante y emprendió la subida hacia Jerusalén. 29 Cuando se acercaban a Betfagé y Betania, al pie del monte llamado de los Olivos, Jesús envió a dos de sus discípulos y les dijo: 30 «Vayan al pueblo de enfrente y al entrar en él encontrarán atado un burrito que no ha sido montado por nadie hasta ahora. Desátenlo y tráiganmelo. 31 Si alguien les pregunta por qué lo desatan, contéstenle que el Señor lo necesita.»
32 Fueron los dos discípulos y hallaron todo tal como Jesús les había dicho. 33 Mientras soltaban el burrito llegaron los dueños y les preguntaron: «¿Por qué desatan ese burrito?» 34 Contestaron: «El Señor lo necesita.»
35 Trajeron entonces el burrito y le echaron sus capas encima para que Jesús se montara. 36 La gente extendía sus mantos sobre el camino a medida que iba avanzando. 37 Al acercarse a la bajada del monte de los Olivos, la multitud de los discípulos comenzó a alabar a Dios a gritos, con gran alegría, por todos los milagros que habían visto. 38 Decían: «¡Bendito el que viene como Rey en nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en lo más alto de los cielos!»
39 Algunos fariseos que se encontraban entre la gente dijeron a Jesús: «Maestro, reprende a tus discípulos.» 40 Pero él contestó: «Yo les aseguro que si ellos se callan, gritarán las piedras.» Lc 19, 29-40
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